domingo, 22 de julio de 2012

Filadelfia Suites: hospitalidad para no conservadores.

Siempre me ha gustado ir al DF, me encanta viajar a esa ciudad con tanto encanto y misticismo en cada calle que no puedes dejar de admirar nada.

Estudiar arquitectura me ha enseñado a observar y admirar muchos detalles, lo que hace que cada visita a la ciudad de México sea distinta, siempre se descubre algo, accidental o intencionalmente. Y esta vez no fue la excepción.

Hace tiempo conocí a Esteban Suárez, fundador de BNKR Arquitectura, gran despacho que admiro, entre otras cosas, por su buena vibra y esa forma de ver y hacer arquitectura, sin estilos y acorde a una investigación profunda. A partir de la invitación a dar una conferencia y taller a mi Universidad se ha dado una relación cordial, por lo que me invitó a conocer uno de sus proyectos que considero más representativos: las Filadelfia Suites.

Siempre es bueno conocer una obra, más si el recorrido es dado por quien lo diseñó. No me negué a asistir!

La visita fue el miércoles 18 de julio, asistimos 4 personas. Desde el inicio Esteban nos dijo que mostraría cosas buenas y cosas malas, algo que se agradece para tratar de no hacerlo cuando a uno le toque.

Cualquier persona nota que es hotel boutique: desde la fachada y el acceso se nota el lujo y la seguridad, características de estos lugares. Desde la recepción uno se embriaga de diseño: colores llamativos, muebles especiales para el lugar, decoración sutil, y lo que más me agradó: una fotografía de montañas durante un atardecer, en tonos rojo intenso, ad hoc con la decoración, sobre un tapiz blanco con líneas negras, que se repite en todo el hotel. Toda una joya la fotografía, cortesía de la mamá de Esteban. Esto me pareció gran detalle: madre e hijo trabajando juntos en sus respectivas áreas, algo difícil de vivir.

El lugar es pequeño, lo que lo haría acogedor 100%, pero los tonos intensos no lo permiten, llegando a "cerrar" más el espacio.

Las habitaciones conservan los mismos patrones: colores rojos y blancos, contrastando con pisos de madera, tapetes y granito. La parte social (sala, comedor, cocina) es amplia, un espacio con vida, digno de departamento de soltero. Al contrario, la recámara es pequeña, llegando a ser insuficiente y en momentos incómoda, por el tamaño de la cama. Esto se nota en todos los tipos de habitación.

Debido a lo pequeño del lote, el elevador sufrió y llega a ser agobiante, confieso que llegue a sentirme encerrado. ¿Cuál fue la medicina a ello? Llegar al roof-garden.
Salir de un espacio pequeño y llegar a un jardín es una agradable sensación. El espacio se abre, nada interfiere con la vista, y tener al majestuoso WTC a poca distancia es algo invaluable: la mejor vista!

La idea es un hotel actual, lo que justifica los colores, pero pueden ser agresivos para algunas personas, como yo en ciertos momentos, confieso.

Lo que más me gusto: el equipamiento en cocina, los ejemplares de revistas y libros de arquitectura, las fotografías en todo el hotel, el mobiliario, las vistas y el roof garden.

Lo que menos: tanto uso del color rojo, elevador, el espacio pequeño de recámara, y el estacionamiento (con lo cual me sentí bien, ya que no solo a mi me cuestan trabajo jaja).

Recomiendo visitarlo, si son conservadores, abstenganse, lo suyo es un Crown Plaza.

Espero sus comentarios.

jueves, 23 de febrero de 2012

Por fin! Abro mi blog.

Y aquí estoy, después de meditarlo un pequeño rato decidí abrir mi blog. 

Llegó el momento en que comentar ciertos eventos y situaciones de la vida cotidiana en twitter o facebook no era suficiente, me faltaba espacio, tenía mucho que decir, y esa es la razón principal por la cual abro este blog.

Creo que el decidirme a escribir a nadie y a la vez a miles es un gran paso, dan nervios y miedo por no saber lo que provocará lo que escriba en los siguientes días, pero felicidad porque por fin daré una opinión más amplia de ciertas cosas, sea buena o mala, ustedes, mis lectores, serán quienes lo critiquen.

Aunque no espero ser del agrado de todos, espero ayudar con mi opinión.